MUSEO de la BASILICA de SANTA SOFÍA


Santa Sofía (Ayasofya para los turcos), constituye por su belleza, tamaño, grandeza y funcionalidad, una de las maravillas arquitectónicas del mundo que aún se conservan en la actualidad. Fue la mayor iglesia erigida durante el Imperio Romano oriental, por órdenes del Emperador Constancio (hijo de Constantino), y ha sido construida tres veces en el mismo lugar.

Historia

Desde su creación, en el año 360 y hasta 1453, Santa Sofía sirvió como basílica bizantina. Durante ese período fue destruida en dos ocasiones (año 403 y año 532, respectivamente) por revueltas populares y reconstruida gracias a los emperadores Teodosio II y Justiniano. Durante 57 años fue convertida en catedral católica por el Imperio Latino, entre 1204 y 1261, hasta la restauración bizantina.

Para la segunda reconstrucción, el emperador Justiniano demandó los mejores materiales de todas las provincias romanas, reliquias, personal y dinero; dando como resultado la gran obra monumental que podemos admirar en la actualidad, y en la que se dice fueron empleados más de 100 mil trabajadores.

Sin escatimar recursos, las columnas y mármoles empleados en la estructura se tomaron de antiguas ciudades de Anatolia y sus alrededores. Los mármoles blancos procedían de la Isla de Mármara, el pórfido verde de Egriboz, los rosados de Afyon y los amarillos del norte de África. La increíble edificación cuenta también con columnas traídas del Templo de Artemisa, en Éfeso, así como ocho columnas de Egipto, para soportar las bóvedas.


En 1453, Constantinopla fue conquistada por los turcos otomanos bajo el sultán Mehmed II, quien tras la toma de la ciudad, ordenó rápidamente la transformación de la iglesia en mezquita. Fueron retirados entonces el altar, las campanas, el iconostasio y los vasos de sacrificio, y la gran mayoría de los mosaicos se taparon con yeso. A la construcción se le añadieron elementos arquitectónicos islámicos, como el mihrab (hornacina), el minbar (púlpito) y cuatro minaretes. Durante casi medio siglo, la más importante mezquita de Estambul, Santa Sofía, sirvió de modelo para muchas otras construcciones otomanas de su tipo.

A partir del primero de febrero de 1935, por órdenes de Mustafá Kemal Atatürk, líder de la naciente República de Turquía, la mezquita fue convertida en Museo.

Arquitectura

La estructura en general tiene un total de 104 columnas: 40 en la parte baja y 64 en la galería superior. Sus paredes fueron decoradas con bellos mosaicos de oro, plata, terracota, cristal y piedras de colores; algunos de ellos apreciables en la actualidad.

Santa Sofía se hizo famosa sobre todo por su enorme cúpula, de más de 30 metros de diámetro, con la que los bizantinos “cambiaron la historia de la arquitectura”. Hasta la terminación de la Catedral de Sevilla, en 1520, Santa Sofía figuraba como la catedral más grande del mundo.

En su interior, verdaderamente apacible y acogedor, destacan los medallones decorativos, que juegan con la luz y las columnas monolíticas, en una sala principal de amplias dimensiones.

Recomendaciones

Como la mayoría de los lugares emblemáticos y céntricos de Estambul, le aconsejamos llegar temprano, pues el sitio se congestiona de turistas y se forman grandes colas para entrar. Recomendamos disfrutar las vistas de la Mezquita Azul desde las ventanas de la segunda planta y no dejar de girar su dedo pulgar y pedir un deseo en la famosa "columna que suda", traída desde el Templo de Artemisa en Éfeso y que muchos consideran milagrosa.

¿Dónde Está?

Plaza de Sultanahmet.

Horarios

De Martes a domingo: de 9:00 a 17:00.

Cierra Los Lunes.

Precio

Adultos: 30 liras.

¿Cómo Llegar Allí?

Tranvía: Hasta Sultanahmet, línea T1.

Lugares Próximos

Cisterna Basílica (176 m)

Museos Arqueológicos de Estambul (363 m)

Mezquita Azul (443 m)

Parque Gülhane (569 m)

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