El Templo de Adriano

El Templo de Adriano fue construido hacia el año 130, en homenaje al emperador. De estilo corintio, consistía en una cella y un pórtico (pronaos). La fachada del porche contaba con un frontón sostenido por dos pilares y dos columnas, incluyendo un arco en el centro. Las columnas y el arco son apreciables hoy en día, pero el frontón no ha resistido el paso del tiempo. 

La clave del arco tiene un relieve de Tyche, la diosa de la fortuna y en la luneta sobre la entrada a la cella, hay otro relieve de una chica semidesnuda, probablemente Medusa, en hojas de acanto.

Durante una restauración en el siglo cuarto, se añadieron varios frisos y frescos de distintos lugares y monumentos de Éfeso, por lo general, escenas relacionadas con la legendaria fundación de la ciudad. De izquierda a derecha: Androcles, el fundador mitológico de la ciudad, matando a un jabalí, Hércules rescatando a Teseo, un héroe mitológico o el primer rey de Atenas, que fue encadenado a una banca como castigo de Hades por tratar de secuestrar a Perséfone del inframundo; las Amazonas, Dionisio y su séquito; el emperador Teodosio I, un enemigo del paganismo, y una asamblea de dioses en la que se incluía a Atenea y Artemisa.

En honor a este mismo emperador romano, usted también puede visitar en Éfeso la Puerta de Adriano, que se encuentra en el cruce de la Vía de los Curetes y la Calzada de mármol. La puerta tiene tres pisos. En el primer piso hay tres entradas. La que está en el centro es más amplia y se extiende por un arco y las otras dos entradas laterales están cubiertas por arquitrabes. La segunda planta estaba formada por cuatro pilares y la tercera por seis pilares. Un aguilón remarca la parte superior del edificio.

El emperador Adriano fue uno de los Cinco Buenos Emperadores. Los cinco buenos emperadores es un término que se refiere a cinco emperadores consecutivos del Imperio Romano -Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio-. El término se acuñó por primera vez por el filósofo político, Nicolás Maquiavelo en 1532. 

Publio Elio Adriano nació el 24 de enero del 76 D.C., probablemente en Roma y era primo del Emperador Trajano. Adriano fue educado a la usanza de los jóvenes aristócratas de la época y se sabe que era un aficionado de la literatura griega. 

Adriano murió en el año 138, a los 62 años. Fue enterrado primero en Pozzuoli, cerca de Bayas, en una finca que había pertenecido a Cicerón. Poco después, sus restos fueron trasladados a Roma y enterrados en los jardines de Domitia, cerca del mausoleo. Tras la finalización de la Tumba de Adriano en Roma, en el 139, por su sucesor Antonino Pío, su cuerpo fue cremado y sus cenizas fueron colocadas allí junto con los de su esposa Vibia Sabina y su primer hijo adoptado, Lucio Elio, quien también murió en el año 138. 

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