Casa de la Virgen María

Hoy es un hecho que la Virgen María fue a Éfeso y vivió allí durante algún tiempo, haya sido ésta o no, su última morada. 

Pero sobre este pasaje no se supo hasta que la monja estigmatizada alemana Anne Catherine Emmerich, quien nunca había visitado Éfeso, tuviera una visión de la Casa de la Virgen María y luego la describiera con detalles al escritor alemán Clemens Brentano, que más tarde publicó un libro sobre el tema. Catherine Emmerich murió en 1884. En 1891, Pablo, líder de los Lazaristas de Izmir, lee sobre esta visión y se encuentra un pequeño edificio que se corresponde con las descripciones de Emmerich. La evidencia arqueológica muestra que la casa era del siglo sexto pero sus cimientos pertenecían al siglo primero.

Cinco años después este lugar fue declarado oficialmente un santuario de la Iglesia Católica Romana y desde entonces se ha convertido en un lugar popular de peregrinación. El Papa Pablo VI visitó el santuario en 1967.

En áreas exteriores, fuera de dicho santuario, existe una singular “pared de los deseos”, en la que los peregrinos cuelgan sus peticiones personales en papel o tela. Cerca de allí existe un pozo, cuyas aguas, para algunos seguidores fervientes, tienen poderes curativos.

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