La Biblioteca de Celso

La Biblioteca de Celso se terminó en el año 135, por órdenes de Cayo Julio Aquila, quien dedicó este sitio a la memoria de su padre Cayo Julio Celso Polemaeanus, el procónsul de la provincia de Asia, quien fuera enterrado aquí, en una tumba de mármol dentro de una cámara funeraria, con un permiso especial solicitado por su hijo, pues semejante enterramiento iba en contra de las normas romanas.

La fachada consta de dos plantas con tres entradas en el piso inferior y tres aberturas de ventanas en el piso superior. Las columnas de un lado de la fachada son más cortas que las centrales, dando la ilusión de que la construcción va de mayor a menor. Las tres entradas están flanqueadas por cuatro nichos con estatuas que representan las virtudes de Celso: Sophia (Sabiduría), Areté (Valor), Ennoia (Pensamiento) y Episteme (conocimiento). Se cree que el nicho semicircular en la planta baja frente al portal central contenía una estatua de Atenea. Aunque no se han encontrado vestigios, se cree que hubo un auditorio para conferencias o presentaciones entre la biblioteca y el camino de mármol.

Hacia el final del período en que la ciudad estaba habitada, el espacio interior fue destruido y la fachada del edificio fue utilizada como parte de un ninfeo, en el que también se emplearon losas de mármol que pertenecían al Monumento de los Partos, construido para conmemorar la victoria de Lucio Vero sobre los partos. Estas losas se exhiben hoy en el Museo de Éfeso en Viena. Entre 1973 y 1977, se terminó una reconstrucción de la fachada de la Biblioteca, a prueba de terremotos.

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